SANTUARIO DIOCESANO DE NTRA. SRA. DEL CARMEN

Convento de PP. Carmelitas Descalzos.
Iglesia de la Inmaculada Concepción

Historia

Este convento, originariamente de agustinas recoletas, fue fundado en 1604 en las casas de Dª Agustina Canovio, mujer de probadas virtudes y viuda del comerciante milanés Claudio Visconti, ocupándolo las religiosas

Interior del Santuario

Claustro del Santuario

hasta 1838. Años después, en 1890, los padres carmelitas logran la cesión del Conde de Peñaflorida, por entonces su patrono y propietario, para volver a fundar en Medina un convento masculino de carmelitas descalzos, hecho que tiene lugar en noviembre de 1891, sucediendo, de alguna forma, al que hubo en la villa de la misma orden hasta los tiempos de la Desamortización y titulado del Corpus Christi.

La construcción de la iglesia, dedicada a la Inmaculada Concepción, fue patrocinada por el medinense Bernardo Caballero de Paredes, Obispo de Oviedo, iniciándose en 1648 según la traza dada por el jesuita Pedro Matos; él mismo es quien dirige las obras, contando con el concurso de los maestros Francisco Cillero, Manuel de Vega y Mateo Martínez, que se comprometen a terminarlas tras firmar varias escrituras de mejora en 1650 y 1651.

Arquitectura

Interior del Templo

Interior del Templo

La fachada de la iglesia está compuesta por una portada central adintelada con un par de pilastras toscanas en cada flanco, sobre la que se halla un segundo cuerpo rematado por un frontón curvo y aletones en los lados, que cobija la escultura de la Inmaculada, titular del templo. En los cuerpos laterales se abren ventanas rectangulares enmarcadas por tarjetones, los escudos episcopales del fundador y, como remate, muretes coronados por pirámides y bolas sobre pedestales; detrás de la fachada, una sencilla espadaña alberga las campanas.

La planta, de cruz latina, consta de una sola nave cubierta por bóveda de cañón que descansa sobre pilastras toscanas que llegan hasta el entablamento.
El crucero presenta cúpula vaída sobre pechinas en las que se repite el escudo de armas del obispo.

En el presbiterio se hallan dos nichos, enmarcados por pilastras y frontones, que contienen las estatuas orantes en piedra del fundador, su hermana Dª Catalina y su cuñado Juan de Insausti, obras documentadas, las de los dos varones, del escultor salmantino Jerónimo Pérez, y la femenina, del asturiano Luis Fernández de la Vega.

Preside este espacio un notable retablo relicario realizado en 1640 por Francisco Palenzuela, originariamente compuesto para la actual capilla de Quiñones de la Colegiata, por entonces patronato del mimo obispo; contiene numerosos bustos, urnas, custodias y demás elementos destinados a conservar reliquias; el tabernáculo, dispuesto en una hornacina, es del mayor interés estando decorado con buenas pinturas sobre tabla de San Benito, el Salvador y San Bernardo; la parte inferior formada por ménsulones avolutados con pirámides invertidas, es parte añadida al retablo original cuando éste se dispuso en esta iglesia en 1648.

Los retablos laterales fueron realizados en 1650 por Pedro Sánchez de Agrela correspondiendo la parte escultórica al citado Luis Fernández de la Vega.

El situado en el lado del Evangelio contenía en el cuerpo principal el desaparecido grupo de San Bernardo y la Virgen (hoy sustituido por una Virgen del Carmen de factura moderna); en el ático hay un relieve con la escena de la Estigmatización de San Francisco. El del lado de la Epístola está dedicado a San José, escultura que es considerada como una de las mejores obras del afamado escultor asturiano, y en el ático el Milagro de San Antonio; en ambos casos se rematan con escudos, decorándose la parte del banco con relieves que representan a los Padres de la Iglesia, los Evangelistas y escenas de la vida de Jesús. En la nave hay colgados dos cuadros del siglo XVII, uno con el tema de la muerte de San Juan de la Cruz y el otro el de su toma del hábito carmelitano.

Retablo Mayor

Retablo Mayor

Ambos lienzos, trasladados desde la capilla de San Juan de la Cruz, proceden del convento del Cárnide de Lisboa y llegaron a Medina tras el terremoto que asoló dicha ciudad en 1755. Más hacia los pies se abren dos capillas, en la del lado del Evangelio se venera un espléndido Ecce Homo de busto, de Fernández de la Vega, y en la del lado de la Epístola, un gran Crucificado del segundo cuarto del siglo XVI.

La parte conventual propiamente dicha se articula en torno a dos claustros y un patio posterior, antes dedicado a huerta; en ella se conserva una espléndida biblioteca con numerosas joyas bibliográficas, así como un buen número de obras artísticas, algunas de las cuales de gran calidad como el lienzo de la Coronación de Sta. María Magdalena de Pazzis, firmado por Van de Pere en 1670.

Actualidad

En el año 2013 (con motivo del Año de la Fe) la comunidad religiosa de Carmelitas Descalzos solicita al Arzobispado Metropolitano la dedicación del templo conventual como Santuario dedicado a la Madre de Dios, la Virgen del Carmen. La devoción a esta sagrada imagen de la Virgen y la proximidad del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa Jesús motivaron de un modo especial esta solicitud.
El Sr. Arzobispo, D. Ricardo Blázquez Pérez, accede a dicha solicitud y decreta el nombramiento del templo como Santuario Diocesano con fecha 24 de noviembre de 2013, Solemnidad litúrgica de Jesucristo Rey del Universo, fecha de la clausura del Año de la Fe.