Un ramo de humildad para Jesús y María

Semilla de amor cristiano

Eran muy felices en su matrimonio, aunque ya llevaban 18 años casados, pero aún seguían tan enamorados como el primer día. Lo cierto es que aunque no tenían hijos,eran sumamente dichosos.Habían tratado de tenerlos por todos los métodos asequibles y posibles. Pero les faltaba el que Jesús iba a inspirarles.

Como veían que biológicamente no podían tener descendencia, un día visitaron un orfanato y vieron a un niño de meses con sida, porque se lo había transmitido su madre que era portadora.

Los dos se miraron y comprendieron que querían adoptarlo, No tenían miedo porque, aunque ya había tratamientos que convertían a la enfermedad en crónica, no les hubiese importado quedarse con el bebé, aunque no hubiese dicho remedio. Empezaron los trámites y su felicidad aumentaba día a día cuando se acercaba el momento de ir a recogerlo y llevarlo a su casa para cuidarlo y quererlo.

Actualmente, puesto que esta historia está basada en un hecho real, esta familia tiene otros 6 hijos adoptados.

Además, recogen a niños en los orfanatos para ayudar a su adaptación cuando sean acogidos por su verdadera familia en un futuro próximo.

Relatan que su felicidad es plena porque Jesús, José y María, les iluminaron a tener su jardín familiar lleno de preciosas rosas y claveles, que son sus hijos.

La humildad es una semilla que florece todas las estaciones del año cuando la dejamos germinar en nuestro corazón.

Los clavos de Jesús y sus llagas deben indicarnos el camino que conduce a la vida eterna del cielo.

 Para esta cuaresma podemos seguir el modelo de bellísimos consejos del Papa Francisco: