En junio, Adoración al Sagrado corazón

Despedimos a mayo, mes virginal por excelencia pero junio ha llegado con excelsas noticias salvadoras.

El Sagrado Corazón de Jesús extiende su Amor Redentor. Solo tenemos que mirar a nuestro Salvador para sentir la proyección de su cariño en nuestra vida diaria. Él recoge nuestras lágrimas y las convierte en rocío cada mañana para que refresquen nuestros pies cansados de cada amargura terrenal.

Acojámonos  a su comprensión en las Eucaristías estivales para sentirnos confortados de las luchas diarias en el trabajo y en cada faceta de cada amanecer.

Podemos rezarle o recitarle este sencillo poema:

INFINITO COMO EL CIELO

El Sagrado Corazón

de nuestro Gran Salvador,

es profundo como el mar.

Maravillosa ternura

es su mirada infinita.

Su sonrisa es el clavel

que adorna el universo.

Las heridas de sus manos,

suaves como la aurora,

y los clavos de sus pies,

son luceros que iluminan

el sendero de la vida,

que conducen al Creador.

Es Jesús, el Nazareno,

al que quisiera imitar

para poder algún día,

besarle con devoción,

las llagas de sus heridas

porque me salvaron con amor.

Toda la tierra te adore

porque eres el Cordero,

que ofreció su dolor

con una bella entrega,

que nos dio la Salvación.