La Cruz, Árbol Liberador

Se acercan fechas esenciales para la vida de los cristianos.

Aún resuenan en nuestros oídos las dulces melodías dedicadas al tierno Niño de Belén.

Estos días en los que vamos a recordar que el Niño, se fue haciendo hombre para cumplir la misión que le encomendó su Padre Celestial, que era la de salvar a la humanidad.

Como Jesús, tenemos que prepararnos durante los 40 días que dura la Cuaresma para comprender: la llamada personal a los apóstoles y a cada uno de nosotros de vivir con Amor para poder proyectar la alegría que sentimos los creyentes en Jesús Resucitado porque la Pasión es un Camino que todos recorremos durante nuestra vida pero siempre poniendo nuestra mirada en la esperanza que nos produce cada mañana de Pascua de Resurrección, ya que nos ayuda a dar un sentido a nuestros pequeños sufrimientos que serán semilla y fruto de Salvación Universal.

Árbol tan iluminado

por luces cuaresmales,

ese Árbol es la Cruz,

que nos salva a todos

de los males infernales.

Es la Bendita Cuaresma

la que tiene cuarenta luceros,

que serán semillas de Amor.

Amor Celestial que descendió

a la Cruz para salvarnos

del egoísmo y la vanidad.

El primer lucero será:

el Miércoles de Ceniza,

con él comienzan los ayunos

y las hermosas oraciones

a Santa María Virgen

y a Jesús, el Salvador.

Recordamos los 40 días,

que en el desierto pasó,

Jesús , orando al Padre Creador.

Queremos imitarte Señor,

sembrando en nuestro sendero:

Amor, Paz, Bondad y Perdón.

Anhelamos Tu Verdad Eterna,

Tú, que eres la Vida

y el Camino Soñador.

Deseamos conseguir el sueño

de una tierra sin el horror:

 de la guerra, de la envidia,

la soberbia, la pereza

y el pecado de omisión.

Protegenos con tu Mirada

desde la Cruz del Amor

para que caminemos todos,

bajo la maravillosa sombra

de tu Infinito Perdón.

Ese Perdón que nos regalas

desde el Árbol del Amor,

es la Cruz, Señor Divino,

El Árbol Liberador.