Glorificación de Jesús

Jesús Sacramentado se queda con nosotros para siempre después de su glorificación por el Padre Dios durante el Domingo de Resurrección.

Su sufrimiento tenía la finalidad de salvar a la humanidad en el proyecto que planificó la Santísima Trinidad y que, aceptado por el Hijo, siendo el que lo pondría en práctica, viniendo a la tierra en forma humana, gracias al Sí de María, al gran proyecto de Dios.

La humanidad de Cristo hizo que su comprensión y misericordia infinita desde el principio, se hiciese visible ante los ojos de las personas por medio de su predicación, milagros y el regalo de su vida durante los días de Pasión.

Su paciencia ante los insultos, azotes, coronación de espinas, calumnias, tentaciones…, nos enseñó que la Cruz dejó de ser un símbolo de escándalo pasando a significar el Signo del Amor de la Santísima Trinidad y María, que nos dejaron al gran inocente en nuestras manos sin protesta ni demostración de su poder, sino como la entrega de Dios a lo más valioso que tiene, que es su Hijo Amado, para que los que creemos en Jesús podamos ser sus hijos y ofrecernos su protección y perdón.