Trasfigurándote, te acercas a nosotros

Muchos días nos sentimos solos como Juan, Santiago y Pedro en su vida de pescadores.

Aunque estaban contigo, después que los llamaste para seguirte, te veían con ojos humanos, hasta que te trasfiguraste en el Monte Tabor y comenzaron a sentirte como el Mesías, inspirados por el Padre que transformó vuestra mirada y lo observabais con ojos espirituales desde vuestro corazón.

A veces, no queremos verte en las actividades diarias.

Pero, basta cerrar los ojos y sentir que nos alientas en los momentos difíciles y en los que estamos a punto de desfallecer.

Tú te trasfiguras ante cada persona que desea y te pide un encuentro contigo y con tu salvación.