“Preparándonos para la Resurrección de Jesús”

Cada domingo de Cuaresma , podréis encontrar una noticia nueva, que nos sugiere meditar sobre la idea esencial que nos quiere transmitir el Evangelio de ese día.

El principio de la Cuaresma es el Miércoles de Ceniza.

Soñemos desde el Miércoles de Ceniza próximo, 10 de febrero, con un mundo mejor, llenándolo de sonrisas solidarias, abrazos misericordiosos a los abandonados y a todos aquellos que nos invitan con su triste mirada, a que les prestemos un poquito de atención y les hagamos sentir que no están solos porque Jesús, a través de los que le amamos, se hace presente en sus vidas para lograr unas gotitas de felicidad cuando les escuchamos o ayudamos en sus necesidades cotidianas.

CARAB

El Evangelio del domingo 7 de febrero, Jesús nos sugiere echar las redes al Mar de la Vida, como hizo con Pedro, Juan y Santiago en la pesca milagrosa, para que recojamos espíritus olvidados, infelices y solitarios para conducirlos al Camino Verdadero, que es Cristo.

Así nos sentiremos felices y llenos de vida plena, actuando como pescadores del Reino de los Cielos, demostrando nuestra bondad de corazón por ser cristianos.

Este breve vídeo, nos muestra como San Pedro, como muchos de nosotros, nos cuesta aceptar lo que Jesús nos invita a hacer para lograr estar a gusto con nuestra vida y profesión, en la que podemos ser testigos del Señor sonriendo y hablando de la Buena Noticia que Jesucristo nos transmite: “Somos Hijos de Dios, nos ama y quiere que acojamos a todos los que están cerca”.

AYUNO Y TENTACIONES

El Evangelio del domingo 14 de febrero, Jesús se retira al desierto para orar y nos invita a que le imitemos para superar las tentaciones diarias de ser egoístas y vivir sin mirar a un lado o a otro para distinguir a los hermanos que se sienten solos porque nos importa más correr hacia una meta materialista pero que no nos lleva a la Vida Eterna, que es Jesús.

las tentaciones

JESÚS, TU, NOS SALVAS

Arrodillada a tus pies,

tu mano me levantó,

incliné mi cabeza,

en tus rodillas divinas.

No sé lo que sucedió,

pero Tú, me llevabas

con ternura en tus hombros.

Ya no sentía el peso

de las cruces cotidianas.

Tú me levantas Señor,

y me elevas con cariño,

sólo puedo decirte,

que eres el gran consuelo

de los que siguen el Camino,

de los que van a tu Luz.

Eres el Rey de los cielos,

eres el Hijo de Dios,

 serás Eterno Salvador.