El Adviento sopla Esperanza

BESOS TIERNOS; TODO EL AÑO

El Adviento besa el corazón,

el Niño Dios nos trae amor,

levántate y camina hacia Belén,

que la Sagrada Familia te quiere ver,

para darte un tierno abrazo,

con villancicos alegres,

que en la iglesia que visitas,

cada domingo te bese,

el Jesús del Sagrario,

cada vez que tu te acerques.

Hemos recogido este villancico, que nos sirve para sonreír cada año con la ternura y la inocencia con la que viven la Navidad los niños, la aventura de los adolescentes que empiezan a soñar con un futuro y los sueños que se van haciendo realidad durante la juventud y la madurez en nuestras vidas.

La Corona de Adviento, nos trae Esperanza del Niño Dios, que nos alegra con su sonrisa y siembra calma en todos los corazones que le conocen y en los que esperan la Buena Nueva de la Navidad y aún no les llegó la gran noticia de la Bienaventuranza, que es el nacimiento del Salvador.

El Papa Francisco viaja por África, lleva la alegría con el mensaje que transmite y la trae por haber cumplido con la misión de ofrecer la paz del Enmanuel  por toda la tierra para que el Evangelio sea universal.

adviento

Primer domingo de Adviento: Levántate y verás

imagen 1Era un día de verano caluroso y una madre llamaba a su hija:

-¡Iris, levántate!

-¿Para qué?

-Para ir a ver el bastón de Santa Teresa llegar a nuestro pueblo.

-¿Para qué?

-Para acompañar en su caminar a la bella reliquia que nos acercará al amigo de verdad.

 -¿Qué amigo mamá?

 -Pareces…mejor me callo, pues ¿quien va a ser?, Jesús de Belén.

 -Vale mamá, me levantaré y te acompañaré porque aunque está algo lejana la Navidad, Santa  Teresa nos trae con su bastón, la alegría del Hijo del Creador.

¿Te acercaste a la procesión del bastón de la andariega?

Si no lo hiciste, un gran día te perdiste.

Segundo domingo de Adviento: Camina ya que estás levantado

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Caminaba, caminaba por el bosque un camello perdido que llegó a una fuente.

¡Un camello!!! gritó un adolescente llamado Iker.

Vaya, sufres una alucinación, le contestó el profesor de la excursión.

¡Qué alucinación, míralo!

Anda, pues es verdad afirmó Ariadna.

Pues nos lo llevamos para Medina del Campo y allí saldrá en la cabalgata.

Tú estás más loco que la corbata de mi padre.

¿Y por qué no?

Si no aparece su dueño, caminaremos y nos lo llevaremos en un camión.

Bueno, bueno… pero,de pronto, mi padre me despertó, me levanté, caminé hacia el colegio y se lo conté a mis amigos.

¡¡¡Qué diver!!! dijo Jacinto y… ¿por qué no hacemos un camello en cartón?

Anda si, y le ponemos ruedas ¿no? dijo Ambar.

¿Y por qué no?

¿A dónde lo vas a llevar? dijo Iker.

Pues a la fiesta del colegio por la Natividad, contestó Ariadna.

Vale, caminemos y se lo diremos a la profe de plástica.

A la salida comentaban:

Me ha dicho la profe que genial, a si que será la mejor Navidad.

¿Alguna vez te has encontrado algo que te ha sorprendido?.

Pues no te sorprendas tanto,

porque la sorpresa mayor,

es que Jesús es Amor.

Tercer domingo de Adviento: ¡Comparte con ilusión!

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¡Tío, que moto!

Me la han regalado por mi cumpleaños, dijo Daniel

¡Pues mola mogollón, chaval!

¿Me dejas subir? preguntó Juan José

Si, no te lo crees ni tu, para que no llegue ni a Navidad

Hijo, ni que fuese de oro y no se pudiese tocar…

Lo único que puedo hacer es llevarte a casa con ella y otro día, vamos al campo y te la prestaré un rato  porque allí no te darás contra ningún edificio.

¡Vale!, si en el fondo eres más dulce que la miel.

Déjate de bobadas, o no te la prestaré.

De acuerdo, dejaré la ironía para otro día.

¿No te gusta compartir?

Pues entonces, poco te vas a reír,

ya que los que se te acerquen,

se irán corriendo hacia el este,

buscando al Jesús Celeste.

 Cuarto domingo de Adviento: ¡Es feliz el confiado!

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En una noche muy fría, iban un sábado dos amigos, Mónica y Bernardo hacia casa.

Bernardo tenía guantes y ella se los había olvidado en casa.

Él, al ver su cara de frío y sus manos heladas como dos témpanos, le prestó los dos guantes.

Ella le devolvió uno porque quería ser generosa con su gran gesto.

Entonces él sugirió: “Así estaremos los dos medio helados”.

Así es, dijo Mónica, pero es porque queremos ya que…

Bernardo contestó:”Si nos damos la mano que no tiene guante nos daremos calor…”

Pues si, dijo Mónica.

Desde ese día surgió de la bella amistad, un precioso amor que recuerdan cada vez que se acerca otra Navidad.

¿Eres generoso? ¿O, más bien, eres un egoísta gracioso?

Pues deja tu egoísmo

y tíralo por la ventana,

para que entre la generosidad, 

de una mañana de Navidad.