Viene Doña Cuaresma

Miércoles de Ceniza

Dejemos las del carnaval y vistámonos con la sonrisa alegre del cristiano que camina hacia la Pascua de Jesús.

Esa alegría   niña la revestiremos con miradas serenas hacia el triste, el marginado y los abandonados.

 

A los jóvenes…

María, nuestra Madre, está con su mirada acogedora esperando  a que acompañéis al gran AMIGO de los jóvenes, JESÚS, el que nunca te falla y siempre está a tu lado.

virgen del carmen

 

 Os animamos cada viernes a uniros a las 20:00 a las Eucaristías y a las 20:30 al viacrucis para acompañar a Jesús llenos de devoción y sentimiento religioso y fraternal.

También os invitamos a la meditación cuaresmal de los miércoles a las 20:30, para que seamos proyección de la mirada compasiva del Señor a toda la humanidad.

Todos estos actos se celebrarán en el Santuario Ntra. Sra. del Carmen, al lado del Convento de los PP. Carmelitas Descalzos.

 

Os damos las gracias a todos aquellos que seguís la página web y los que estáis deseando participar en estos momentos  y actos tan esenciales para los creyentes.

 

Cuentos para disfrutar durante la Cuaresma

“Triunfo de la generosidad”

(la soberbia perfeccionada por la humildad)

¡El dolor de cabeza era monumental!.Tanta juerga, tanto disfraz,tantas risas locas habían sido fantásticas, pero su huella quedó como terrible jaqueca.

El rey del mundo, el juerguista, hoy no estaba para nadie, pero mira tu que llegó su amiga Lía para conducirle hacia lo planificado.

Ya ni me acordaba, pero teníamos que ir a Cruz Roja a repartir comida a las familias necesitadas. Entonces cogí agua para tomarme un paracetamol, acompañado de un biofrutas y nos marchamos a realizar el reparto.

La verdad, que la hubiera tirado un libro a la cabeza, metafóricamente hablando, pero al final, sonreí, le acompañé y a mi vuelta a casa, ni me dolía la cabeza; y además me sentía tan feliz por dentro como un ruiseñor cantando en su rama.

ruiseñor

  “¡¡Rota la avaricia!!”

(la avaricia vencida por la generosidad)

Era la encargada de comprar las entradas para el concierto. Cuando estuvo en Internet y comprobó que valían 15 euros cada una, le asaltó la idea de cobrar a cada amiga a 20 euros y así tendría 50 euros para la cazadora que quería comprarse.

Así lo hizo y se ganó 5 euros por cada entrada. Estaba muy contenta pero le invadió una sensación rara. No estaba bien lo que había hecho pero luciría tan bien el día del concierto con su nueva cazadora.

Sus amigas no sospecharon nada y lo pasaron super en la gran fiesta. A la salida, ella fue al servicio y le robaron su cartera y su gran compra.

Salió llorando y sus amigas compadecidas de su mala suerte le pagaron el viaje de vuelta, ya que se había quedado sin dinero.

El mensaje estaba claro. Ella había sido egoísta y a cambio sus “colegas” se portaron genial con ella.

Al día siguiente, cogió el importe de lo que debía de sus ahorros y contó lo sucedido a todas. También quiso devolverles el dinero del viaje, pero ellas no solo le perdonaron su mala acción sino que le mandaron dar todo de limosna.

Nunca más se le volvería a ocurrir hacer algo tan vergonzoso y humillante.

En adelante sería una buena chica como siempre.

“El amor es mejor” 

(la lujuria sustituida por la fortaleza)

Estamos en 3º de carrera mi novia y yo. Somos muy felices, pero una tonta ilusión pudo costarme la felicidad.

Estando en 2º llegó una chica a clase,de estas que “quitan el hipo” al verla. Era una preciosidad, además de simpática y lista. Todos estábamos entusiasmados con ella, nos encantaba que nos dedicase una mirada o una sonrisa, pareciéndonos que habíamos ganado el premio gordo de la lotería.

Esto provocó numerosas discusiones entre mi novia y yo y lo mismo sucedió con alguna otra pareja que conocíamos. Yo le aseguraba a Delia que sólo me caía bien, pero la verdad es que un día que me dijo Rosalía que fuésemos a tomar un café, mentí a Delia y me fui para intentar enrollarme con ella. Después del café, nos fuimos a una discoteca y ella me confesó que tenía novio  pero que le encantaban los rollos de vez en cuando y así salía de la monotonía cotidiana.

Cuando descubrí lo superficial que era, la atracción se desvaneció como la niebla en un día otoñal cuando el sol ilumina a media mañana la belleza del paisaje. Le dije que me iba cuando quiso besarme y salí lo más deprisa que pude de la trampa de una rompe corazones que disfrutaba con una aventurilla y después a otro asunto.

Mi tontería pudo costarme la pérdida de mi novia, una chica con un gran corazón y que no era una belleza de caerse, pero que sus cualidades humanas superaban al de una mujer de anuncio publicitario, pero hueca por dentro y sin sentimientos hacia los demás porque ella se cree el centro del Universo y los otros son meros admiradores que revolotean como moscas que se acercan a la miel, pero mueren presas en su propia fantasía.

El amor es más hermoso que una ilusión pasajera que al menor descuido vuela como una hoja, que cae del árbol, se seca y nadie le ama, ya que un verdadero y profundo sentimiento amoroso es como un árbol que echa raíces y da hermosos y abundantes frutos que llenan nuestra vida de felicidad verdadera.

almendro

  “Encuentro con la serenidad” 

(la ira convertida en templanza)

  Desde pequeña,ya se veía que iba a tener un fuerte carácter. Si quería el chupete y le daban un sonajero,lo tiraba y lloraba sin parar hasta conseguir sus deseos.Cuando tenía 7 u 8 años sus rabietas eran tan insoportables.que sus padres  por no oírle , le daban lo que quería. Así se convirtió en la reina de la selva en el  país de los Caprichos.

  No le importaba contestar mal a quien fuese o romper un plato por no contestarle o hacer caso de sus  demandas.

  Poco a poco su rabia ,su ira creció y aunque sus amigas , se cansaban de decirle que controlase su temperamento, ya que no  le importaba pegar,insultar si no se hacía lo que ella ordenaba o creía que debía  hacerse.

  Poco a poco se fue quedando sola y tan solo una amiga nunca le abandonó porque le apreciaba de verdad.

  Cuando tenía 19 años se enamoró y al principio todo fue bien con su pareja pero su temperamento colérico salió a la luz y aunque el chico trató de tener paciencia, poco a poco se dio cuenta que aunque siempre afirmaba  que iba a cambiar,era superior a ella el ser diferente.

  Le daba igual gritar que tirar un tomate o lo que tuviese de la mano a los que no le diesen la razón.

  Finalmente su pareja encontró a otra chica, dulce y cariñosa y ella le perdió.

  Cuando quiso darse cuenta estaba sola con su ira y comenzó a cambiar. Le costó muchos años encontrarse con la serenidad que anhelaba,equivocándose muchas veces pero esforzándose por ser menos temperamental,  a esto le ayudó su gran amiga que se había consagrado al Señor . Con su paciencia y cariño junto con el de sus  padres ,lograron que Serena lograse la felicidad con el primo de su amiga y dejase esos malos modales, que  tantas  lágrimas le habían hecho derramar.

 La serenidad se logra con templanza y paciencia para desterrar la ira ,que solo te traerá problemas y soledad.

 “ La miel atrapa al goloso”

(la gula alimentada por la abstinencia)

Era un niño cariñoso y amable. Lo que tenía que cambiar era su deseo de comer a casi todas las horas. Un plátano a media mañana, un bocadillo después, una pastita a las cinco, otra a las seis… y así el pobre estómago estaba sin descanso.

Cuando quiso darse cuenta con 10 años tenía 15 kilos de más, según el pediatra. Su madre puso el grito en el cielo y su padre se subía por las paredes.

¡Tienes que adelgazar!, le comentaban sus amigos.

Casi nadie quería jugar al fútbol con él porque el balón no lo tocaba ni en sueños, ya que podían más sus kilos que sus ganas de meter gol.

Hacia grandes esfuerzos por perder peso y seguía la dieta de su nutricionista cuando sus padres lo veían, pero según se daban la vuelta, caían en su boca 3 o 4 magdalenas, con lo cual el pobre tuvo que sufrir chanzas y burlas respecto a su aspecto.

Cansado de llorar por su rechazo, decidió ser fuerte pero de vez en cuando gritaba y pegaba a los que se metían con él, hasta el punto de retirarles el saludo.

Poco a poco se quedó aislado con dos amigos con los que se apuntó al gimnasio y le tuvieron que ayudar a ser constante en ir todos los días e incluso le pagaron parte de la cuota algún mes, cuando sus padres se negaron a dárselo ya que, a veces, comía lo que no debía.

Por fin Saúl, se convenció que si no quería ser un adulto obeso y enfermo, debía dejar de saborear aquello que le aconsejaban alejar de su dieta. En todo este proceso, le ayudó también Noemí que le sucedía algo parecido, es decir, su interés por los alimentos era desmesurado.

Por fin Saúl y Noemí, se hicieron muy buenos amigos y compartieron unos hábitos saludables tanto nutritivos como deportivos.

Salían a correr todas las tardes y se contaban sus menús, se reían de chistes que ellos mismos se inventaban como:

¡No te pondrás colorado,

si no has comido como un desesperado!, decía Saúl.

Y añadía Noemí:

¡Estarás muy hermosa y sana,

si comes muchas peras y manzanas!.

Tomándose la vida a risa consiguieron ser felices y no estar malhumorados por no comer lo no recomendando.

 Caridad, ¿Dónde estás?

(la envidia sembrada por la caridad)

Antón bajaba su moto de batería al parque y cada 5 o 6 días volvía con alguna pieza menos.

Cuando se subió Segundo, no quería bajarse y como le insistí, se agarró al espejito retrovisor y me lo rompió al bajar. Creo que fue adrede, pero dijo que lo sentía y que había sido sin querer.

El tubo de escape lo rompió de una patada Cirilo porque no le dejé subir.

Así hasta que decidí no volver a bajar la moto porque era un regalo de mi abuela y no quería quedarme sin ella. Al final de no cargarla tuvimos que comprar una batería nueva porque la suya se descargó y se estropeó.

Volví a bajarla por lugares que no había nadie y así crecí y acabó en la cochera con los juguetes que ya no eran adecuados para mi edad.

¡Terrible, era terrible! me dijo Asunción lo que le sucedió con una compañera de piso que le rompía todo lo que estrenaba, desde el cristal de un reloj hasta un abrigo precioso que le regaló su madre.

Yo le conté lo de mi moto y concluimos que la envidia es un monstruo terrible que estropea lo bonito del mundo porque la gente envidiosa o celosa se vuelve loca cuando ve que otros tienen lo que ella no tiene.

Si, fíjate que incluso un día vi pelearse a dos parejas por cual de ellas tenía el mejor coche.

La envidia es la cadena que nos impide que avancemos con ilusión en la vida porque nunca nos deja ser felices con lo que tenemos, siempre nos hace pensar que los demás tienen lo mejor en la vida y lo nuestro no merece la pena cuando, a lo mejor, poseemos un gran corazón que no le mostramos porque la envidia nubla nuestra razón y no nos deja valorar las fantásticas personas que nos quieren y que están a nuestro lado.

Si quieres ser feliz, de la envidia tienes que huir. 

“Diligencia llévate a la pereza”

Volví a darme la vuelta en la cama cuando sonó el despertador, primero lo apagué y pensé: Si decía que me dolía la cabeza, la tripa o cualquier otra parte del cuerpo, me libraría del colegio o quizá no. A veces funcionaba pero luego no me sentía bien.

De un salto me levanté y me fui a vivir una nueva aventura en clase.

No me importaba coger apuntes, atender y aprender, ni tampoco estudiar ni hacer las tareas pero me sentía agobiada cuando llegaban los controles.

Muchas veces me emocionaba cuando lograba lo que me proponía y mis notas se correspondían con mi esfuerzo, pero cuando no era así el bajón me hundía  y me daban ganas de no abrir el libro o tirarlo a la basura pero luego comprendía que no siempre conseguimos lo que perseguimos.

Es sorprendente cuando mi humor está bajo los suelos, como de pronto una mano invisible me lleva hacia el libro, lo abro y sigo peleando por lograr obtener lo que me he propuesto al principio.

La pereza nos persigue, nos hace que la vida sea una carrera de obstáculos pero nuestra constancia debe desterrarla y coger la diligencia que nos conducirá al éxito con el que soñamos.

Soñar es gratis, pelear es humano y lograr la victoria sólo está en manos de Jesús.

Si quieres llegar a la meta abandona la pereza.